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Transporte urbano ferroviario: los sistema de tranvi-tren y tren-tranvía

Todos conocemos las ventajas del transporte público. Éste es sin duda una alternativa más eficiente desde el punto de vista medioambiental que mejora la calidad de vida urbana. Hoy os hablamos de los sistemas de transporte ferroviario tranvi-tren y tren-tranvía, que pueden suponer en muchos casos una interesante solución a los problemas de movilidad de las ciudades.
 

Los sistemas de transporte ferroviario más habituales empleados en las ciudades son las redes de cercanías, distribuidas en la periferia de núcleos urbanos y donde encontramos anchos de vía variables en función del país en el que se ubiquen. Y por otro lado están las redes de ferrocarril metropolitano, que pueden ser subterráneas o en superficie. En estas se suele circular sobre un ancho de vía de entre 1.000 y 1.435 mm y con vehículos más ligeros que en la red convencional.

Los sistemas tranvi-tren y tren-tranvía, son unas soluciones de transporte ferroviario que permiten que el material móvil pueda utilizar indistintamente las vías ferroviarias convencionales y la plataforma de tipo metro ligero, lo que supone una mejora del aprovechamiento de las infraestructuras ferroviarias y otras ventajas para los usuarios. Veamos con algo más de detalle en qué consisten.

 

El tranvi-tren

El tranvi-tren es un sistema de metro ligero que circula por la ciudad sobre las vías urbanas y puede, a partir de una sección, acoplarse a las vías ferroviarias convencionales existentes, pudiendo así seguir circulando hacia la periferia, sin la necesidad de que haya que crear nuevas vías para metro ligero.

Los servicios de metro ligero son directos, sin transbordos, desde la periferia hasta el centro urbano, y viceversa, lo que puede suponer un auténtico atractivo para los usuarios de vehículo privado.

 

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La plataforma ferroviaria convencional permite, por su gran calidad, alcanzar velocidades comprendidas entre los 80 y los 100 kilómetros por hora. Además, con este sistema se pueden implantar más paradas que en el caso del ferrocarril convencional en la zona de la periferia y sin que afecte en exceso al tiempo de recorrido, pues los vehículos empleados son más ligeros y tienen mejores prestaciones en cuanto a aceleración y frenado.

De esta manera se evita tener que crear nuevas infraestructuras específicas para metro ligero, por lo que resulta muy útil en zonas donde el espacio es escaso. Además los servicios convencionales de ferrocarril no se ven interrumpidos, ya que ambos sistemas emplean las mismas vías, lo que supone una mejora del aprovechamiento de las mismas.

Este sistema también podría utilizar las estaciones ferroviarias ya existentes, siempre y cuando se realicen algunas adaptaciones necesarias para este fin: disposición de andenes a doble altura o el empleo de vehículos con escalones retráctiles.

El primer sistema de tranvi-tren (Karlsuhe, Alemania, 1992) supuso un aumento de los pasajeros de un 479%.

 

El tren-tranvía

Podría decirse que el sistema tren-tranvía es el “inverso” al tranvitren, con acceso a infraestructuras de tranvía y ferrocarril. En este caso, el material móvil consiste en un vehículo ferroviario convencional un poco más ligero, que accede a la ciudad aprovechando algunas vías urbanas existentes o construyendo otras nuevas.

El tren-tranvía no supone la utilización intensiva de la red de metro ligero, ya que se crean nuevos tramos o se utilizan pequeñas partes adaptadas para ello.

 

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A la hora de implantar cualquiera de estos dos sistemas de transporte, en el caso de que el ancho de vía de la plataforma fuese diferente al de la red existente, puede recurrirse a la instalación de un tercer carril para aprovechar la infraestructura ya construida.

 

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Ambos sistemas presentan ventajas para la sociedad ya que tienen un menor impacto ambiental, reducen la congestión de las vías, permiten una reducción de costes en mantenimiento de carreteras y, además, suponen un ahorro en los gastos de aparcamiento y en accidentalidad.

Los usuarios de estos sistemas de transporte también disfrutarían de un ahorro de tiempo, ya que se eliminan los transbordos y las velocidades de circulación son superiores a los servicios de autobús paralelos. Además los tiempos de parada en estaciones son menores como consecuencia del fácil acceso al sistema.

Los valores de fiabilidad de estos sistemas, así como del confort y frecuencias de los vehículos, son altos en ambos casos.

En España, tenemos el ejemplo del Tranvi-tren de Alicante, en el tramo urbano la infraestructura es de nueva construcción, mientras que en la zona periférica opera sobre las líneas convencionales de los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV). Otro ejemplo es el Tren-tranvía de la ciudad de Cádiz, sobre las vías de ADIF con un ancho de vía de 1.668 mm.

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