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Servicios urbanos y movilidad: dos ejes de vital importancia para el desarrollo de una Smart City

Estudios recientes estiman que las ciudades ocupan un 2% de la superficie terrestre del planeta y, sin embargo, consumen cerca del 75% de los recursos globales. Este hecho, sumado a que las tendencias en los patrones de migración urbana indican que el 70% vivirá en ciudades para el año 2050, hacen de la gestión eficiente de los recursos en las zonas urbanas un hito tan beneficioso como necesario para el presente y futuro del planeta.
 

Ante semejantes datos, el concepto de Smart City ha sido llamado a revolucionar el panorama urbano actual, basándose en la incorporación de medidas y el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para optimizar los recursos de las ciudades y usarlos de manera adecuada y eficiente. Las Smart Cities o Ciudades Inteligentes están claramente enfocadas a un objetivo principal: la ecoeficiencia, usando para ello tecnologías tales como el Big Data, los sensores o el Internet de las Cosas.

 

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Imagen: 12019 / 10268 (Pixabay)

 

Ciudades como Singapur, Nueva York, Londres, París, Ámsterdam, Berlín o Tokio parecen llevar la delantera mundial en este concepto. Sin embargo, son cada vez más numerosos los casos de grandes y pequeñas ciudades a lo largo de todo el mundo que desarrollan proyectos en esta dirección.

Dentro de esta transformación urbana que se está produciendo en los últimos años, existen varios ejes de actuación importantes, entre los que destacan la movilidad sostenible y la optimización de los servicios urbanos.

 

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Por una parte, en el caso de los servicios urbanos, la optimización de los recursos supone grandes ahorros ambientales y energéticos. Un ejemplo es el caso de Barcelona, en donde ya se han implantado sensores inalámbricos en la red de contenedores urbanos de basura para medir y prever el nivel de llenado y optimizar así la ruta del camión de la basura mediante planificaciones en tiempo real, consumiendo de esta forma una menor cantidad de CO2 y empleando menos recursos para llevar a cabo un servicio de una calidad similar.

Del mismo modo, los sistemas inteligentes de sensores sobre las calles que regulan la cantidad de luz en las farolas y alumbrado público en función de si hay gente transitándolas o no; o la interconexión entre los propios servicios urbanos y los dispositivos tecnológicos de los ciudadanos, que proveen información para la regulación de dichos servicios mediante sus datos abiertos son solo algunos ejemplos de cómo la tecnología puede ayudar a posibilitar una gestión inteligente, eficiente y adecuada de los recursos urbanos.

 

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Por otra parte, otro de los principales ejes de actuación para la eficiencia en las Smart Cities lo encontramos en la movilidad. La movilidad inteligente busca facilitar los traslados de los usuarios de la red, ya sea a pie, en bicicleta, transporte público o privado, bajo la máxima de reducir en la medida de lo posible los costes ambientales, económicos, energéticos y también temporales de los desplazamientos.

En esta dirección encontramos un buen ejemplo en el caso de la ciudad de Bruselas, en donde en las líneas de metro han sido instalados una red de convertidores energéticos, los cuales son capaces de transformar la energía procedente de las maniobras de frenado de los trenes en corriente eléctrica. De esta forma, las líneas de metro se autoabastecen sin necesidad de emplear la red de energía local.

Otros casos de aplicación de las tecnologías a la movilidad se hallan ya implantados en la mayoría de las ciudades europeas como los sistemas de información en tiempo real para el transporte público, los cuales facilitan la información a los ciudadanos. También en esta dirección, cabe destacar la importancia que cobra la inclusión del transporte público eléctrico en la red ciudadana; así como la gestión de los centros de tráfico y aparcamientos bien mediante sensores en la vía pública o bien mediante la información procedente de los propios Smartphones de los usuarios.

 

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Fuente: EMT Blog

 

Estas son solo algunas de las posibilidades que la tecnología de Smart Cities ofrece para facilitar la gestión sostenible de los recursos, aunque las soluciones reales parecen no tener fin en sus aplicaciones al diseño, construcción y mantenimiento de una red de infraestructuras inteligentes. Todo ello genera vastas oportunidades de empleo para los ingenieros y arquitectos que dominen las tecnologías aplicables y las estrategias de gestión sostenible de las movilidad, las infraestructuras y los servicios urbanos en una ciudad inteligente.

 

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